El dopaje es, actualmente un problema de salud pública y sus consecuencias atentan contra el físico y la mente de los deportistas. No se necesita ser un atleta de alta competencia para ser su víctima. En muchas ocasiones he escuchado, en la consulta o en los gimnasios, este argumento: "Yo no soy un atleta de alto rendimiento, así que a mí no me ha de suceder nada". El pensamiento es equivocado, ya que los efectos adversos del dopaje no distinguen condición profesional o amateur del deportista.
La búsqueda de la "fuente de la eterna excelencia deportiva" ha llevado, a lo largo de la historia, a investigar y probar todo aquello que genere una mayor tolerancia al ejercicio físico y a buscar alternativas para la disminución del peso corporal, soportar las cargas diarias de entrenamiento o aumentar la masa muscular. Con este afán, la administración de sustancias y métodos no permitidos, clasificados por la Agencia Mundial Antidopaje (WADA), no sólo ocurren dentro de la alta competencia, sino que están presentes todos los días en gimnasios y complejos deportivos al alcance de la población en general.
El dopaje está prohibido por todos los países que integran el Comité Olímpico Internacional. Se subraya el fraude y la trampa del que accede al dopaje con la finalidad de tener ventaja sobre su oponente. Sin embargo una preocupación está por arriba de las sanciones que estos atletas puedan tener desde el punto de vista administrativo, aunado al daño a su salud, es el legado para las nuevas generaciones. Debemos evitar a toda costa que los jóvenes piensen que para tener éxito en el deporte es indispensable tener acceso a este tipo de métodos y sustancias.
Cuidemos a nuestros hijos. Cuidemos el futuro de nuestro país y promovamos la práctica de la actividad física regular y el deporte como una opción limpia, divertida y saludable. Espero que esta información llegue en el momento oportuno para evitar que muchos deportistas sean presa del dopaje, una práctica que, sin lugar a dudas, perjudicará su organismo, en algunos casos, con consecuencias irreversibles.
¡Años de vida saludable!
Dr. Héctor Manuel Tlatoa Ramírez, Presidente de la Federación Mexicana de Medicina del Deporte.
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